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03 · Datos · 12 min

Sincronizar datos entre sistemas: quién manda cuando discrepan

Dos sistemas con el mismo cliente y direcciones distintas. La pregunta no es cuál está bien, sino cuál manda.

Redacción de System BridgeCómo escribimos Actualizado el
Diagrama de sincronización de datos entre plataformas

La pregunta que aparece siempre

En cuanto dos sistemas guardan información sobre lo mismo, llega el día en que discrepan. El cliente tiene una dirección en el sistema comercial y otra en el de facturación, y ambas se introdujeron de buena fe.

La discusión técnica sobre cómo sincronizar es secundaria. La decisión que hay que tomar antes es cuál de los dos manda para cada dato.

Sistema de referencia por campo, no por entidad

Es el matiz que más problemas evita. Rara vez un sistema debe mandar sobre todos los datos de un cliente. Lo habitual es que el sistema comercial mande sobre el contacto, el de facturación sobre los datos fiscales y el de soporte sobre las preferencias de comunicación.

Un reparto típico y su lógica
DatoMandaMotivo
Datos fiscalesFacturaciónEs donde se validan
Persona de contactoSistema comercialEs donde se actualiza al hablar
Preferencias de comunicaciónDonde se recogenTiene consecuencias legales
Estado del pedidoSistema de gestiónEs el que lo genera
Identificador únicoUno solo, siempreSin esto no hay integración posible

Qué hacer con los conflictos

  1. Detectarlos, en lugar de dejar que el último en escribir gane en silencio.
  2. Registrarlos con los dos valores y su procedencia.
  3. Aplicar la regla del sistema de referencia para ese campo.
  4. Poner en cola para revisión humana lo que la regla no resuelva.
  5. Revisar periódicamente la cola: si crece siempre por el mismo motivo, la regla está mal.

Nunca borrar por sincronización

Una regla que se paga sola: una sincronización no debería borrar datos nunca, sólo marcarlos. Un error de configuración que propaga borrados atraviesa todos los sistemas en minutos y es prácticamente irreversible.

Tiempo real casi nunca es necesario

La sincronización inmediata es más cara, más frágil y mucho más difícil de depurar que la periódica. Antes de exigirla conviene preguntar qué decisión concreta se toma con un dato de hace quince minutos que no se podría tomar con uno de hace dos horas. A menudo no hay respuesta.

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